Seguir recetas funciona.
Hasta que deja de hacerlo.
Al principio todo sale bien.
Repites pasos. Copias cantidades. Sigues instrucciones.
Pero no entiendes nada.
Y cuando algo cambia, fallas.
Una receta no enseña a cocinar.
Solo te guía una vez.
Si no entiendes el porqué, dependes de ella.
Y depender es limitarte.
No necesitas instrucciones.
Necesitas criterio.